martes, 2 de julio de 2013

Fantasmas…

Los recuerdos son un arma de doble filo… Puedes ser feliz recordando buenos momentos o pueden volverte la persona mas infeliz del planeta, por solo saber que esos momentos no van a volver. Sin embargo, cuando eres sentimental, no importa lo que hagas, siempre serás victima de ellos.

Las memorias cuando se quieren recordar, son suspiros. Cuando se quieren olvidar son fantasmas que se aparecen en cada esquina donde viviste esos momentos… Por fortuna para ella y por desgracia para mi, yo vivía con un fantasma que llevaba su nombre.

El que vivía no era yo. Fue lo que quedo de mi luego que ella se fuera, sin importarle que le hubiese entregado mi corazón, mis lagrimas y una cantidad de dignidad que no recupere jamás, pero que se podía hacer? Había una buena cuota de recuerdos bonitos que me nublaban la vista de vez en cuando, solo cuando me detenía a pensar en la soledad.

Ella continuo su vida y yo quede ahí, congelado en el momento en el que se fue sin decirme adiós, sin un abrazo de despedida o dos o tres besos que pudiera recordar. Y por mas que se fue ya sabia yo que en algún momento me extrañaría y sin temor a equivocarme ni caer en egolatría sabría que ese momento iba a llegar, cuando descubriera lo que ya yo sabia de sobra. Que no iba a conseguir nadie que le escribiera su historia a besos, que tenia mi nombre tatuado de la cabeza hasta los pies y que nunca nadie se aprendería de memoria su cuerpo como yo, ese cuerpo que yo mismo me dedique a explorar

Seria difícil explicar la certeza de que eso iba a pasar, cuando sabia que en cualquier lugar que ella se encontrara, en ese preciso momento, ella estaba tratando de ser feliz con alguien mas, tratando de crear recuerdos de los que sacan suspiros o los que se vuelven fantasmas, con otra persona que no era yo, en fin, en otras palabras, engañándose mientras mis fantasmas hacían de las suyas en su cabeza.

Yo pude haber hecho de su vida un arcoíris si me hubiese regalado una sonrisa en vez de un “Adiós” pero la vida no es así de fácil, y creo que esa fue la forma en la que la vida me demostró que no importa si crees que estas hecho de concreto, a la final todos tenemos a alguien dentro del corazón lo suficientemente importante como para sufrir desesperadamente cuando se vaya y nos deje sus fantasmas…

 

Juan L. Quintero.

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